9 de febrero de 2017

Shia LaBeouf y las 14 Palabras


Donald Trump ha abierto la veda. USA ha dado el pistoletazo de salida. Han dicho: el neoliberalismo salvaje es válido. Lo importante en la política es tener el dinero suficiente para montar una buena campaña, es ser un personaje y usar las palabras justas que toquen los sentimientos patrios clave: ira, miedo, orgullo. Los votantes asentían con la cabeza, todo tenía sentido. Mientras sus dedos se apretaban en torno al cuello de sus rifles.

EEUU ha dicho: nosotros, el país más poderoso de la Tierra, hemos puesto de presidente a un millonario, un personaje de reality show. Al dueño de casinos, hoteles y campos de golf, el símbolo perfecto del capitalismo, vamos. Una persona que está inculcando el miedo a los musulmanes y los inmigrantes como política. Un hombre que ha hablado seriamente (todo lo seriamente que se puede considerar una promesa electoral) de instalar un muro entre México y los Estados.

Le están diciendo al resto del planeta: ahora sí. Ya podéis empezar.

Siempre ha habido bandas de rojos y "azules" pegándose palos por las calles, en España y el resto del mundo. Nazis y filonazis y pseudonazis y nazicueros y kawaiinazis hay en todas partes. Pero esto ha sido un disparo de salida. Ahora sí. Vía libre. Y a juzgar por lo que hemos visto últimamente en Internet, la cosa se está recrudeciendo, magnificada y multiplicada por los medios y la misma red.


Kawaiinazis casándose por lo nazi-neko-cosplay.

La secuencia que se ha repetido últimamente suele ser:


1. Ultraderechista es golpeado, acosado, insultado o directamente apaleado.

2. Todo queda grabado y difundido.

3. Derecha y ultraderecha: "¿Dónde está la libertad de expresión?", "Para ser gente que predica la tolerancia parece que tienen ciertos problemas de autocontrol".

4. Debate con una izquiera desquiciada que explica que, hombre, no es lo mismo 8 que 88. Como no puedes enseñar con el mismo valor en la escuela la Teoría de la Evolución que el Creacionismo, porque una de las posiciones es mierda. Una de las posiciones se basa en que hay ciertos humanos que valen más que otros y que si en el pasado ciertos individuos realizaron cierto holocausto, pues mira, en realidad tampoco fue para tanto, lol. Que yo no lo haría, ojo. Pero sus razones tendría.

5. Bandas azules responden a la provocación saliendo a las calles a buscar a quién curtirle el lomo. Quizá te digan incluso que ya no se sienten seguros en sus calles y tienen que defenderse. Pero que un palo igual le cae al desprevenido cliente de un local de ambiente, también puede ser.


¿Pero a qué nos referimos exactamente? Queremos ejemplos.

21-1-2017. Richard Spencer, nacionalista blanco, "identitario" (supremacista no, que suena muy mal) y presidente del Intituto de Política Nacional, recibe un puñetazo cuando le estaban entrevistando durante las marchas callejeras en Washington tras la investidura de Trump.

Más información.



El aluvión de memes resultante es inevitable.




Siguiente. Día siguiente, literalmente.

22-1-2017. Paliza a una joven neonazi en Murcia, en la puerta de un local heavy. Se comenta en las redes del lugar que se hacía llamar "La Intocable", iba siempre bien escoltada, equipada con navaja y era aficionada a buscar bulla. Un grupo de encapuchados de extrema izquierda (según la policía) la buscan y le propinan una paliza que queda grabada. No me siento muy cómodo difundiendo vídeos de palizas a jóvenes, pero en fin, ahí está, en la prensa oficial, no escondido en LiveLeak; el documento es pertinente.


Reacción: Se hace un llamamiento a simpatizantes de ultraderecha para desplazarse hasta la capital murciana y hacer la ronda por la zona de bares. Por supuesto, los grupos de redskins o no redskins saldrán aun con más actitud y más armados, más preparados. Siempre son los otros los que empezaron a invadir nuestro terreno y a amenazarnos. Se entra así en el bucle de retroalimentación del odio y la tensión ideológica. Entre personas que frecuentan la calle, pues sí. Pero que igual tú pasas por ahí y un meco te cae sin comerlo ni beberlo, pues también.

Más.

22-1-17. Shia LaBeouf (actor de origen judío, que te puede caer mejor o peor) transmite en directo su protesta contra Trump. Un joven ataviado con una gorra de las juventudes hitlerianas se aproxima a él y comienza a recitar las 14 palabras, el célebre slogan del escritor supremacista blanco David Lane: «Debemos asegurar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para los niños blancos».




El número 14 se combina en ocasiones con el 88 (1488, 14/88), refiriéndose a las 88 palabras de Hitler en cierto episodio del Mein Kampf, y también a HH, "Heil Hitler", dado que la hache es la octava letra del alfabeto. Códigos para decir discretamente, hey, soy de los tuyos. Tú y yo recordamos, sabemos qué significa esto, pero no lo podemos llamar por su nombre porque nos corren a gorrazos. ¿Eres alemán? Más vale que tu pintada diga "88" o te cae multón.


Por favor, obsérvese la escena, mejor que si se hubiera rodado y guionizado. El baile ritual de reconocimiento, el recorrido de los pasos, el choque de machos, la mirada de listillo del muchacho ("Sigue, sigue, no me vas a amedrentar"), la vena del cuello de LaBeouf a punto de estallar.

En fin, Labeouf expulsa al joven hitleriano en un ejemplo de resistencia pacífica. Bueno, un tímpano quizá le deje un poco tocado mientras le vocifera incesable el slogan "He will not divide us!" (No nos dividirá). No le pone una mano encima, no le insulta, no le golpea, aunque con lo bufado que está Shia, se diría que podría hacerlo cuando quisiera. Simplemente recita y recita hasta que el sujeto se marcha.


No importa. Para algunos nunca será suficiente. La revolución nunca estará justificada. Gritar y darse de pechazos contra un neonazi que viene a tu protesta a soltar veladas proclamas, siendo judío, es inaceptable porque, hey, libertad de expresión. Cálmate, chaval, sólo son ideas. Ideas nazis. Y entonces surge el debate que no es tal.


Por favor. Mantengamos. La. Puta. Calma.

A nadie (digo yo) le alegra cuando el toro pilla a un torero. Se la estaba jugando. Estaba pinchando al animal y al final ha saltado. Pero esto no quiere decir que vayamos por ahí buscando toreros a los que empalar. La violencia (entre humanos, esta vez) sólo engendra más violencia.

Pero no se trata de metáforas. Se trata de política real. Del futuro inmediato. De la actitud que vamos a tener. De lo que nos espera, lo que vamos a hacer, ahora que la distopía se está cumpliendo y tenemos a un capitalista con ideas de ultraderecha como presidente del planeta. Porque no nos engañemos, eso es lo que es en el subconsciente colectivo. Previsión para los próximos meses: ambiente muy caldeado. "Punch a nazi" seguirá siendo tendencia y eso no les dará más que combustible.

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